lunes, 14 de mayo de 2012

El gordo de la Salaverry ahora tiene la cabeza llena de canas.
Las cosas sí han cambiado, ¿te das cuenta?
Y Tarcila no lo podía entender: ¿la vida sin él podía avanzar?
¿Hasta dónde?
La última vez que se fijó, los olores eran los mismos, 
las miradas eran iguales,
las sonrisas seguían escaseando.
Y hoy se dio cuenta de que sí,
algo ha cambiado.
Ya no piensa en él todos los días,
ya no aparece en sus sueños
en un Volkswagen que le queda chico.
El aguaymanto ahora es ácido,
como le gusta.
Tarcila sabe que ahora
puede escoger sonreír
en lugar de llorar.
Puede elegir cantar
y no callar.
Puede ser su propia compañera
abrazarse si lo necesita
y abrazar a otros si le provoca.
O dejarse abrazar.
Tarcila sabe que hoy
empieza algo nuevo, no sabe bien qué.
Tal vez esta vez deje salir su voz, esa voz que no sabe cómo suena
y lo grite fuerte, tal vez no.
Tal vez lo repita una y otra vez dentro de su cabeza.
Pero hoy Tarcila cambia 
despega
se va volando.

lunes, 23 de abril de 2012

Ser feliz está bien


Caminas con música, la que te gusta más. Vas de cara al sol, ese sol que ya se está poniendo y que cae tan bien con el viento que empieza a soplar. El cielo es azul y naranja en algunas partes.
Respiras y recuerdas los días cuando aún no sentías miedo. ¿Fue hace mucho? El tiempo cuando empezaste a perderte de ti mismo.
Caminas cuidando que tus pasos caigan en las hojas secas. No escuchas el crujido, pero sientes el crack bajo tus pies. Cuando te toca una que sucumbió  la pisada de alguien más, esperas que hayan quedado partes libres de su suela, para poder sentir al menos los vestigios.
En un momento del camino, no puedes evitar cruzar la pista y andar por el pasto. Tus pies se  hunden en la hierba un poco crecida y sonríes. Buscas el sol, pero este ya se ocultó tras los edificios, esos gigantes que te alejan tanto del mar.
Finalmente, llegas al caos de la tarde, pero no le haces caso porque la música en tus oídos suena más fuerte. Sonríes en tu cabeza y la sonrisa es tan poderosa que sale hasta tus labios, tus labios se abren y dejan ver tus dientes, tus dientes se separan y dan paso a la risa, la risa a la carcajada que le agradece a tu mundo único por existir y coexistir con este mundo de todos.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Sin título mil

Tarcila recordaba
las miles de tardes
que no habían
pasado juntos:
las había imaginado muy bien.
Recordaba, sentía aún
las manos sobre la espalda,
el olor de su cuerpo
y su voz susurrándole palabras nuevas
al oído.
Conocía a la perfección
todos los pasos
que tenía que seguir
para el amor.
Y los recordó sin él.
Y ya muy lejos
de ella misma,
los repitió.

sábado, 4 de febrero de 2012

Adolescencia

Siento que me falta mucho
salir a la calle a respirar el aire.
Me falta ver la luna
y las estrellas
contadas con los dedos de una mano.
Me falta ver más Lima
sola
y me falta pensar
en si los pasos que doy
son los que hacen girar este planeta.
Tal vez me falta más
pensar en un futuro
falto de tantas cosas
pero rico en amor
y en palabras que salgan
cuando camine por las calles
vacías
de Lima.

miércoles, 25 de enero de 2012

lunes, 24 de octubre de 2011

A Javier Heraud

Yo no soy un río
ni una casa
ni un viaje.
No duermo en
una manzana:
mi cuarto
no tiene corazón.
Pero estoy yo,
que soy risa,
llanto e intento.
Soy brisa, soy viento.
También vi caer
mi casa,
pero no duró
un año mi descanso.
Yo volví todos los días
con el mismo cansancio
sin haber visto
de lejos
mi ciudad.

jueves, 22 de septiembre de 2011

11 a primavera

No me pidas
que te escriba
un poema
simbolista.
No soy tan inteligente
ni tan
sensible.
No podré escribir
que tu risa es azul
o que tu voz es dulce.
Mejor
pídeme que hable
de lo que veo.
Puedo hablarte
del río de basura
que veo dos veces
al día
cuatro días
por semana.
Puedo contarte
de los niños
de ocho años
que saben más lisuras
que tú y yo.
No citaré
a Rimbaud
ni a Baudelaire.
Citaré a seres
tal vez más humanos
tal vez más mortales
que hoy
me han visto
salir del trabajo
cubierta en polvo.
Y no, el polvo no era dulce
ni alegre.
El polvo
simplemente
era
polvo.